Referencias
Por la puerta de la cocina
¿Sabe cómo se llama eso?, Casimira, se llama una refinada lección de cultura material, yo siempre he preferido lo material a lo imaginario, o, mejor dicho, siempre me ha gustado alimentar lo imaginario con lo material, lo imaginario sí, pero con prudencia, incluso el imaginario colectivo, había que habérselo dicho al señor Jung, antes de lo imaginario, viene la comidita.
Tabucchi, Réquiem

Escribió Eugénie Lemoine-Luccioni que “el lenguaje en los humanos es, en primera instancia, alimentario y escópico” y, derivado de ello, “se nutre en un terreno esencialmente femenino”.1 Dejando de lado la marca de género, la alimentación se estructura con elementos sintácticos, una gramática y todo un vocabulario. La analogía comparte, entonces, un terreno cultural, en donde la gastronomía se configura como un sistema de símbolos, rituales e historia. El conjunto genera la identificación individual y colectiva (podemos hablar de nacionalismos culinarios) de generación en generación.
Espantapájaros Taller
La hora del cuento
En Bogotá, Colombia, Espantapájaros Taller, proyecto pedagógico para la primera infancia, es un punto de encuentro entre la literatura y el arte visual enfocado al público infantil: por lo mismo, trabaja en la formación de padres, profesores, bibliotecarios y trabajadores educativos de todo tipo.
El espacio cuenta con una Bebeteca, biblioteca de acceso gratuito con textos para introducir a la lectura a los más jóvenes. No sólo eso, Espantapájaros Taller quiere generar, además de lectores, escritores desde la infancia. Para afianzar el objetivo, el sitio cuenta con un taller de iniciación escolar, para niños entre 1 y 4 años, a modo de “jardín de niños”; talleres de cuento, música, arte y movimiento. Para los adultos, el taller es permanente y se compone cada semestre de jornadas de literatura infantil, talleres, conferencias y asesorías en animación a la lectura; así como sistemas de asesoría para colegios y bibliotecas sobre estrategias de lectoescritura.
En el sitio, se localiza la “Tienda de Oz”, donde se ofrecen diversos libros. Todos los viernes, a las 17:00 horas se ofrece la “hora del cuento”, para el público general.
Sssusúrrame

Mirta Colángelo describe a los susurradores: “El grupo, que popularizó este gesto está conformado por poetas, artistas plásticos, músicos. Ellos se visten de negro y esgrimiendo largos tubos de cartón o de fibra susurran pequeños textos poéticos al oído a través de esos tubos”.
Los susurros llegaron a mi hijo Lucca como una magia sonora que despertaría su inquietante curiosidad.
Ávido de poemas, nos apasionamos entre pequeñas poesías que memorizaba articulando lentamente, susurrando vida, recitando poesía al oído.
Explosivamente brotó información acerca de susurradores y susurrados, de “comandos poéticos” franceses como una “tentativa de desaceleración del mundo”.







