Poesía infantil de pies a cabeza

(Primera parte de dos)
A partir del libro Hago de voz un cuerpo me viene a bien comentar un poco sobre la poesía infantil que se publica en México.En principio podría preguntar ¿qué se entiende por poesía infantil? ¿Quiénes editan y qué tanto se edita la poesía infantil en México? Una pregunta más difícil de contestar, aunque parecieraobvia, sería ¿quiénes leen la poesía infantil en México?
Se puede hacer una clasificación muy sencilla de lo que se entiende por poesía infantil: estarían, en principio, los poemas escritos por niños, aunque estaría por verse si a estos escritos incipientes podríamos llamarlos poemas de forma estricta; en segundo lugar, la escrita para niños, quiero decir, poemas escritos por adultos dirigidos al público infantil; por último, los poemas escritos por poetas como parte de su propia obra y que pueden leerse a los niños. Como ejemplo de esto último están los haikús de José Juan Tabalada, que han tenido diferentes ediciones y han sido muchas veces antologados en este sentido. Como Tablada, hay otros autores de poesía de los que se han hecho ediciones dirigidas a los niños: Pablo Neruda, con El libro de las preguntas (Andrés Bello) y Oda a la bella desnuda (Ekaré), La rama de Octavio Paz y La luna de Jaime Sabines (cidcli); también Rodolfo Fonseca como editor —conaculta, luego sm y en editorial El Naranjo—, ha hecho libros de poesía para niños de poetas mexicanos como Homero Aridjis, Carlos Pellicer, Ramón López Velarde, Efraín Huerta, José Gorostiza, las antologías Poesía a cucharadas y Circo poético, y de poetas extranjeros como Fernando Pessoa y Ramón Gómez de la Serna. Aunque debo dar crédito a que Marta Acevedo en los Libros del Rincón ya había antologado a alguno de estos y otros poetas en libros como Llamo a la luna sol y es de día y Kikiri miau. Igual Francisco Serrano en La luciérnaga (cidcli) que contiene poetas desde el mencionado Tablada hasta José Emilio Pacheco, pasando por los contemporáneos, Paz, Sabines y otros.

Sin ánimo de ser exhaustivo, se puede ver que para ser un género que se lee poco tenemos algunas muy buenas ediciones de poesía para niños. Como se ve, éstas son, en general, de poetas con gran reconocimiento. cidcli se ha aventurado a publicar poetas de generaciones más recientes. Además de Paz y Sabines, publicaron libros de Elsa Cross, Coral Bracho, Efraín Bartolomé y Alberto Blanco: Himno de las ranas, Jardín de mar, Mínima animalia, Tampoco los insectos son perfectos, respectivamente. Ignoro si los libros fueron hechos por encargo, pero son libros divertidos, acompañados de muy buenas ilustraciones, en los que se puede ver el mismo estilo de los poetas que se lee en sus poemarios para adultos. El de Coral Bracho, por ejemplo, no es un libro fácil, digamos. Estas ediciones de cidcli contienen poemas breves que colindan con las coplas y los haikús, tanto por sus temas como por sus formas. Comentario aparte merecen las ediciones de los Libros del Rincón de la Secretaría de Educación Pública (sep) para las Bibliotecas de Aula, donde al menos hay dos categorías para este género: poesía de autor y poesía popular. En estas colecciones algunos cancioneros se toman como muestras de poesía popular, como la obra de José Alfredo Jiménez, y se encuentran poetas como Efraín Huerta con su libro de poemínimos, editado por Verdehalago, como ejemplo de libros de poesía de autor.
El Fondo de Cultura Económica (fce) tiene entre su colección A la orilla del viento lo que podríamos llamar un best seller en El pájaro del alma de Mijail Snunit (editado por primera vez en hebreo en 1984), del cual en su segunda edición y quinta reimpresión empastada de 2005 se tiraron 17 mil ejemplares; sorprendente, ¿no? Tal vez, la clave sea que el libro no se vende como un libro de poesía, aunque sea evidente que lo es. El texto es excelente: sencillo y profundo al mismo tiempo. También se han editado en el fce los ganadores del Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños desde 2004, al que convoca la Fundación para las Letras Mexicanas (fml). Quiero mencionar dos de esos premios: el poeta Javier España lo ganó por La suerte cambia la vida, y Luigi Amara por Las aventuras de Max y su ojo submarino. No sé si el libro de España sea propiamente para niños, pero no deja de combinar ritmos y juegos con sentimientos íntimos como los miedos más profundos. El de Amara es algo excéntrico dentro de lo que entendemos por poesía infantil. El fce ha publicado otros dos libros de poesía Poemas con brisa, una selección de fragmentos de poemas de Carlos Pellicer, ilustrados de forma bella por su sobrino Carlos Pellicer López. Si algo habría que señalar aquí es que se preferiría que los poemas fueran completos, aunque algunos de los versos de Pellicer de sus Estudios podrían leerse sueltos, como si fueran aforismos poéticos. Lo mismo sucede con Un pajarillo canta, otro libro del mismo ilustrador donde queda explícito que las imágenes vienen acompañadas por versos de Ricardo Yañez o viceversa. (También Rodolfo Fonseca ha hecho esta fragmentación en Brochazo de sol del mismo Pellicer, editado por conaculta, y en algunas otras de las antologías que ha preparado.)
Espero que este panorama somero de la poesía infantil pueda servir a los interesados para indagar un poco más en este género y que gracias a su mediación abra la oportunidad de acercar los libros a sus lectores posibles. En la siguiente entrega se abordará el libro que propicia este breve recuento. ![]()






